lunes, 13 de julio de 2026

La autoridad del docente jamás puede ejercerse mediante la violencia

 La autoridad del docente jamás puede ejercerse mediante la violencia

Por Dr. Álvaro Felipe Albornoz Pérez

Abogado. Doctor en Derecho Constitucional.

 

El reciente video difundido desde un centro educativo del departamento de Yoro, en el que una docente agrede física y verbalmente a una estudiante dentro del aula, ha causado una profunda indignación en la sociedad hondureña. Las imágenes son impactantes no solamente por la cachetada que recibe la menor, sino porque evidencian un trato humillante incompatible con la misión esencial de todo educador.

Este lamentable hecho debe llevarnos a una reflexión seria, responsable y equilibrada.

En primer lugar, ninguna conducta irrespetuosa de un estudiante justifica una agresión física o verbal por parte de un docente. La autoridad en la escuela no se fortalece mediante el miedo ni la violencia; por el contrario, pierde toda legitimidad cuando quien tiene el deber de educar recurre a la fuerza para imponerse.

Los niños, niñas y adolescentes son titulares de derechos fundamentales reconocidos por la Constitución de la República, la Convención sobre los Derechos del Niño y el Código de la Niñez y la Adolescencia. Entre esos derechos se encuentra el de recibir una educación en un ambiente seguro, respetuoso y libre de cualquier forma de violencia física, psicológica o degradante.

La escuela debe ser un espacio donde los estudiantes aprendan conocimientos, pero también valores como el respeto, el diálogo, la tolerancia y la solución pacífica de los conflictos. Resulta imposible enseñar esos principios cuando quien dirige el proceso educativo actúa de manera contraria a ellos.

No obstante, esta situación también debe servir para abrir un debate más amplio sobre las difíciles condiciones que enfrentan muchos docentes en el ejercicio de su profesión. Cada vez son más frecuentes los casos de irrespeto, agresiones, amenazas y pérdida de autoridad dentro de los centros educativos. Muchos maestros trabajan bajo elevados niveles de estrés, con escaso acompañamiento institucional y sin herramientas suficientes para el manejo de conflictos.

Reconocer esa realidad, sin embargo, no significa justificar la violencia. Todo lo contrario. Precisamente porque los docentes enfrentan desafíos cada vez mayores, el Estado debe fortalecer su formación en disciplina positiva, inteligencia emocional, resolución pacífica de conflictos y manejo de situaciones complejas dentro del aula.

La respuesta tampoco puede consistir únicamente en sancionar a la persona involucrada. Es indispensable revisar las políticas públicas de convivencia escolar para prevenir que hechos similares vuelvan a repetirse. Deben existir protocolos claros, mecanismos eficaces de denuncia, atención psicológica tanto para estudiantes como para docentes y una cultura institucional basada en el respeto mutuo.

La educación jamás puede construirse sobre el miedo. Un niño que teme a su maestro difícilmente aprenderá con libertad. Una adolescente humillada frente a sus compañeros no solo recibe un golpe físico; también puede sufrir consecuencias emocionales que la acompañen durante muchos años.

Defender los derechos de la niñez no significa desconocer la importancia de la disciplina escolar. Significa comprender que la disciplina debe ejercerse dentro del marco de la ley, del respeto a la dignidad humana y del interés superior del niño. La autoridad verdadera nace del ejemplo, del conocimiento y del liderazgo moral, nunca de la agresión.

Espero que las autoridades competentes desarrollen una investigación objetiva, respetando el debido proceso y garantizando justicia para todas las personas involucradas. Pero, más allá de las responsabilidades individuales que se determinen, este caso debe convertirse en un punto de inflexión para fortalecer una educación basada en el respeto, la convivencia pacífica y la protección integral de nuestros niños, niñas y adolescentes.

La sociedad hondureña merece escuelas donde se enseñe con firmeza, sí; pero siempre con humanidad. Porque educar no consiste en imponer por la fuerza, sino en formar personas libres, responsables y respetadas en su dignidad.

viernes, 8 de mayo de 2026

El Interés Superior de la Niñez


El principio del Interés Superior de la Niñez establece que toda decisión, acción, norma o medida que involucre a niñas, niños y adolescentes debe priorizar aquello que favorezca de manera más efectiva su bienestar, desarrollo integral, protección, aprendizaje, dignidad y ejercicio de derechos. Este principio reconoce que la niñez requiere una protección especial debido a su etapa de desarrollo y obliga a las personas adultas e instituciones a actuar pensando siempre en lo que resulte más beneficioso para ellos.


En el ámbito educativo, el interés superior de la niñez implica que la escuela no solo debe enfocarse en enseñar contenidos académicos, sino también en garantizar espacios seguros, inclusivos, respetuosos y emocionalmente protectores. Cada decisión escolar debe considerar las necesidades físicas, emocionales, sociales y cognitivas del alumnado, promoviendo su participación, escucha y desarrollo integral.

La función docente tiene un papel fundamental en la aplicación de este principio, ya que el profesorado es una de las figuras adultas con mayor influencia en la vida cotidiana de niñas, niños y adolescentes. Aplicarlo significa enseñar desde el respeto, proteger derechos, prevenir violencia y adaptar las estrategias educativas a las necesidades reales del alumnado.

Algunos ejemplos de cómo se aplica en la práctica docente son:

• Escuchar la opinión del estudiante antes de tomar decisiones que le afecten, como cambios de grupo, reportes disciplinarios o adaptaciones escolares.

• Detectar señales de violencia, negligencia, ansiedad o dificultades emocionales y canalizar oportunamente a orientación, trabajo social o apoyo psicológico.

• Evitar prácticas humillantes como exhibir errores, ridiculizar o comparar estudiantes frente al grupo.

• Adaptar actividades y métodos de enseñanza cuando un alumno presenta dificultades de aprendizaje, discapacidad o barreras emocionales.

• Favorecer la inclusión y evitar cualquier tipo de discriminación por género, condición social, apariencia, religión, origen étnico o situación familiar.

• Promover ambientes seguros donde el alumnado pueda expresarse sin miedo y desarrollar habilidades socioemocionales.

• Considerar el contexto familiar y emocional del estudiante antes de interpretar conductas como “rebeldía”, “desinterés” o “falta de disciplina”.

• Establecer límites y normas desde una disciplina formativa y respetuosa, no desde el castigo o el miedo.

Por ejemplo, si un estudiante baja repentinamente su rendimiento académico debido al divorcio de sus padres, aplicar el interés superior de la niñez sería comprender su contexto emocional, brindarle apoyo, flexibilizar temporalmente algunas actividades y trabajar junto con la familia para favorecer su bienestar y continuidad escolar.

Otro ejemplo sería cuando un docente modifica la forma de evaluar a un alumno con TDAH o dificultades de atención, permitiéndole más tiempo o actividades más dinámicas para garantizar igualdad de oportunidades en el aprendizaje.

Aplicar el interés superior de la niñez en la educación implica comprender que enseñar también significa cuidar, proteger, escuchar y acompañar el desarrollo humano de cada estudiante. La escuela debe convertirse en un espacio donde niñas, niños y adolescentes se sientan seguros, valorados y capaces de desarrollarse plenamente.

(Psicología Para Docentes).

viernes, 27 de febrero de 2026

La participación de los padres en la escuela: un deber institucional para la educación integral (Por: Dr. Álvaro F. Albornoz P.)

 


La participación de los padres en la escuela: un deber institucional para la educación integral

Por: Dr. Álvaro F. Albornoz P.

La educación no es una tarea exclusiva del aula ni responsabilidad única de los docentes. Es un proceso compartido en el que la familia y la escuela deben actuar como aliados estratégicos para garantizar el desarrollo integral de los estudiantes. Por ello, no solo es recomendable, sino un deber de las instituciones educativas fomentar activamente la participación de los padres en las actividades escolares.

Diversos estudios y organismos internacionales como UNESCO han señalado que cuando las familias participan en el proceso educativo, los estudiantes muestran mejor rendimiento académico, mayor motivación, mejor conducta y un desarrollo socioemocional más equilibrado. Esto confirma que la integración de los padres no debe depender únicamente de la iniciativa familiar, sino de políticas y acciones concretas impulsadas desde la escuela.

 

I. La responsabilidad institucional de promover la participación familiar

Las escuelas cumplen una función social que va más allá de la transmisión de conocimientos. También forman ciudadanos, fortalecen valores y contribuyen a la cohesión social. En este contexto, la institución educativa tiene la responsabilidad de crear espacios, estrategias y oportunidades que faciliten la vinculación de los padres con la vida escolar.

Cuando las escuelas no promueven activamente esta participación, se debilita el proceso educativo, se genera distanciamiento entre familia y escuela, y se pierde una valiosa oportunidad de apoyo al aprendizaje del estudiante. Por ello, fomentar la participación de los padres debe considerarse una política institucional permanente y no una actividad ocasional.

 

II. Beneficios de la participación de los padres

La integración de los padres en las actividades escolares genera múltiples beneficios:

  • Mejora el rendimiento académico de los estudiantes.
  • Fortalece los valores y la disciplina.
  • Aumenta la autoestima y seguridad del niño.
  • Favorece la comunicación entre docentes y familias.
  • Construye una comunidad educativa más sólida y participativa.
  • Permite detectar tempranamente dificultades de aprendizaje o problemas emocionales.

Estos beneficios demuestran que la participación familiar no es un complemento opcional, sino un elemento esencial para una educación de calidad.

 

III. Actividades para integrar a los padres en la vida escolar

Para cumplir con su deber de fomentar la participación familiar, las escuelas pueden implementar diversas estrategias y actividades, entre ellas:

1. Escuelas para padres:

Programas formativos sobre crianza, apoyo académico en casa, educación emocional y uso responsable de la tecnología.

2. Talleres y jornadas educativas familiares:

Actividades donde padres e hijos participen juntos en proyectos de lectura, ciencia, arte o valores.

3. Reuniones participativas y no solo informativas:

Espacios de diálogo donde los padres puedan aportar ideas, expresar inquietudes y colaborar en la toma de decisiones.

4. Voluntariado escolar:

Invitar a los padres a colaborar en eventos, proyectos comunitarios, ferias educativas o actividades culturales.

5. Días de convivencia familiar:

Eventos deportivos, culturales o recreativos que fortalezcan el sentido de comunidad.

6. Participación en proyectos pedagógicos:

Integrar a los padres como invitados para compartir conocimientos profesionales, experiencias o tradiciones culturales.

7. Comunicación permanente y accesible:

Uso de reuniones periódicas, plataformas digitales y canales directos que faciliten la interacción entre escuela y familia.

8. Asociación de Padres de Familia:

La escuela debe promover la creación y fortalecimiento de una Asociación de Padres de Familia como espacio organizado de participación, colaboración y representación. Esta asociación permite a los padres involucrarse activamente en el desarrollo de proyectos educativos, apoyar iniciativas institucionales, participar en la toma de decisiones relevantes, organizar actividades comunitarias y contribuir al mejoramiento continuo de la calidad educativa. Además, fortalece el vínculo entre familia y escuela, fomentando la corresponsabilidad en la formación integral de los estudiantes.

 

IV. Hacia una cultura educativa compartida

La verdadera calidad educativa se construye cuando existe corresponsabilidad entre familia y escuela. Las instituciones educativas deben asumir el compromiso de generar una cultura participativa que reconozca a los padres como aliados fundamentales en el proceso formativo.

Fomentar la participación de las familias no debe verse como una carga adicional para la escuela, sino como una inversión en el desarrollo integral del estudiante y en el fortalecimiento de la comunidad educativa. Solo mediante esta colaboración activa se podrá lograr una educación más humana, inclusiva y transformadora.

jueves, 16 de octubre de 2025

Venezuela renace: el ocaso de una dictadura y el amanecer de la libertad

Venezuela renace: el ocaso de una dictadura y el amanecer de la libertad Por: Dr. Álvaro Albornoz El mundo observa con el corazón en vilo el final de una era oscura. Después de años de represión, corrupción, y miseria impuesta desde el poder, el régimen de Nicolás Maduro se derrumba bajo el peso de sus propios crímenes, del coraje indomable del pueblo venezolano y de la presión militar por parte del gobierno de Donald Trump. Durante más de dos décadas, las dictaduras de Chávez y Maduro sembraron terror y desesperanza. Sus gobiernos fueron un laboratorio del abuso: elecciones fraudulentas, persecución sistemática de opositores, censura de medios, violaciones masivas de derechos humanos, vínculos con el narcotráfico, y alianzas con grupos terroristas que usaron suelo venezolano como guarida. Las cárceles se llenaron de voces libres, la pobreza devoró los hogares, y millones de venezolanos fueron forzados al exilio. Fueron dictaduras que intentaron matar no solo cuerpos, sino espíritus. Pero no lo lograron. Frente al miedo, emergió la valentía. Frente al silencio, la palabra firme. Y en medio del horror, una mujer se alzó como símbolo de resistencia y esperanza: María Corina Machado. Su lucha fue cívica, pero su fuerza, legendaria. Nunca cedió ante el chantaje ni la amenaza. Nunca calló. Por eso el mundo reconoció en ella no solo a una política, sino a una heroína de la libertad, honrada con el Premio Nobel de la Paz 2025 por su defensa incansable de la democracia y de los derechos del pueblo venezolano. A su lado, el diplomático Edmundo González Urrutia representó la serena dignidad de un país cansado de los farsantes. Ganó contundentemente las elecciones de 2024 con el respaldo popular y el aval moral de una nación harta del fraude. El pueblo habló en las urnas; el régimen respondió con usurpación. Pero el eco de esa voz ciudadana cruzó fronteras y hoy el mundo entero reconoce a González como el presidente legítimo de Venezuela. El fin de la dictadura no llega solo por la presión internacional ni por los movimientos estratégicos de los gobiernos aliados a la causa democrática. Llega porque la mentira no puede sostenerse eternamente sobre el dolor humano. Maduro gobernó con violencia, miedo y corrupción, pero ningún poder dura cuando se construye sobre la sangre de inocentes y el hambre de los humildes. La justicia tarda, pero llega; y en Venezuela, la justicia está tocando las puertas del palacio que usurparon los tiranos. Ahora comienza una nueva etapa: la de la reconstrucción moral, política y económica de una nación devastada, pero no vencida. Venezuela no es una ruina, es una semilla. Y esa semilla germinará bajo el sol de la libertad. María Corina Machado será recordada como la mujer que transformó el dolor en propósito y la persecución en victoria moral. Edmundo González Urrutia, como el presidente que encarna el renacer democrático de un pueblo heroico. Donald Trump, como el Presidente que ayudó militarmente a liberar a una nación del Cártel de los Soles y demás organizaciones terroristas. Y Venezuela, como el ejemplo de que ningún régimen, por brutal que sea, puede aplastar para siempre la voluntad de un pueblo decidido a ser libre. La noche más larga está por terminar. Venezuela vuelve a ver la luz.

martes, 14 de octubre de 2025

El triunfo de la esperanza: ¡Felicitaciones María Corina Machado!

El triunfo de la esperanza: ¡Felicitaciones, María Corina Machado! Por: Dr. Álvaro Albornoz El mundo ha sido testigo de un momento histórico que trasciende fronteras, que inspira almas y alienta corazones cansados. Mi querida amiga María Corina Machado ha sido galardonada con el Premio Nobel de la Paz 2025, un reconocimiento justo y necesario al valor inconmensurable de quien no se doblega ante la adversidad, al ejemplo de liderazgo comprometido con la verdad, la dignidad humana y el anhelo de libertad. María Corina, tu entrega incansable por la democracia en Venezuela no es sólo tuya, es la de millones que hemos soñado con un país donde la voz del pueblo sea escuchada, donde la justicia y el derecho sean más que promesas, donde la esperanza venza el temor. Este Nobel no es otro destello de fama: es la afirmación de que la lucha pacífica tiene poder; que la palabra, la firmeza y el coraje pueden sacudir muros de oscuridad. Recuerdo cuando lideraste Súmate, aquella organización que nació con la convicción de que cada voto cuenta, de que ser ciudadano activo es defender la dignidad. Recuerdo tu paso por la Asamblea Nacional, tu voz en alto denunciando irregularidades, exigiendo transparencia, empeñándote en que el Estado respondiera ante el pueblo. Tu vida pública ha sido desafiada; han querido silenciarte, limitar tus derechos, excluirte de cargos que legítimamente aspirabas a ocupar. Pero allí has estado, firme, manteniéndote en territorio venezolano, en medio de amenazas, persecuciones y riesgos. Esa valentía, esa llama implacable, es lo que ahora el Comité Noruego reconoce, lo que el mundo celebra. Este premio es para ti, sí, María Corina, pero también para todos esos rostros que se iluminan cuando hablan de libertad, para esos que con los ojos húmedos guardan la convicción de que la dignidad humana es superior a cualquier opresión. Es para los jóvenes, para los marginados, para quienes aún creen que otro destino es posible. Porque tu triunfo reconoce que la paz no se impone, se construye, con el fundamento de la justicia, la libertad y la participación ciudadana. Mi amiga, hoy celebro con lágrimas de orgullo. Celebro tu corazón incansable, tu alma recta, tu palabra clara, tu mirada puesta en la victoria de todos, no sólo en la tuya. Que este Nobel sea un aliento para seguir firmes, para renovar fuerzas, para redoblar el empeño. Que nunca olvidemos que donde exista un solo ser humano clamando por respeto, verdad y libertad, tu lucha (tu luz) estará allí, alumbrando el camino. Gracias por enseñarnos, con tu vida y con tu acción, que la paz auténtica no es un regalo, sino una conquista noble. Venezuela te lo agradece. Y el mundo, hoy más que nunca, extiende su mano, ora por tu fortaleza, contempla tu ejemplo. ¡Enhorabuena, María Corina Machado! Que este Nobel sea el faro de un mañana libre, justo y pleno para Venezuela.

domingo, 5 de octubre de 2025

Carta Abierta al Partido Nacional y Partido Liberal de Honduras.

CARTA ABIERTA A LA DIRIGENCIA DEL PARTIDO NACIONAL Y DEL PARTIDO LIBERAL Honduras, octubre de 2025 A los líderes de las dos grandes columnas históricas de la democracia hondureña:el Partido Nacional y el Partido Liberal. La historia de Honduras se encuentra en un punto de quiebre. El próximo 30 de noviembre no se juega una elección más: está en juego la supervivencia de nuestra democracia, la libertad de nuestros hijos y la posibilidad de construir un país digno, justo y en paz. El partido de gobierno, LIBRE, no es un adversario político más. Es el brazo ideológico de un proyecto autoritario internacional que, bajo el disfraz de justicia social, busca instaurar en Honduras el mismo modelo que ha destruido el Estado de Derecho en Cuba, Venezuela y Nicaragua. Su estrecha alianza con el régimen de Nicolás Maduro y con el cártel de los soles representa una amenaza directa a nuestra soberanía, a nuestras instituciones y al futuro de la nación. Hoy, las encuestas muestran números prácticamente iguales entre los candidatos de oposición y el oficialismo. Es decir, el resultado de la elección dependerá de cada voto, de cada ciudadano y, sobre todo, de la capacidad de la oposición para unirse. Pero también debemos ser realistas: LIBRE no juega limpio. Sus operadores electorales están siendo asesorados por el régimen venezolano, experto en fraudes y manipulación electoral, como se evidenció recientemente en Venezuela, donde le arrebataron el triunfo al candidato Edmundo González Urrutia. Ese mismo modelo de fraude y control institucional se intenta replicar en Honduras. A ello se suma una preocupación aún mayor: las Fuerzas Armadas han sido politizadas y contaminadas, y existen indicios de que podrían interferir nuevamente en el proceso electoral, como ya lo hicieron en las elecciones Primarias, donde impidieron y obstaculizaron el derecho al voto de muchos hondureños. Si esas prácticas se repiten en noviembre, el resultado será una elección viciada y una democracia herida de muerte. Frente a este panorama, la división entre el Partido Nacional y el Partido Liberal sería un suicidio político y una traición histórica. Divididos, perderemos la elección y el país, pues el fraude se impondrá sobre la voluntad popular. Unidos, podemos rescatar a Honduras. Por eso, hago un llamado urgente, sincero y patriótico a ambas dirigencias: 1. Que dejen a un lado los intereses personales y partidarios. 2. Que convoquen a un acuerdo histórico de unidad nacional, con un solo candidato presidencial de consenso, respaldado por liberales y nacionalistas. 3. Que comprendan que hoy no se trata de quién gobierna, sino de salvar a Honduras de la oscuridad del autoritarismo. Este no es el momento de la ambición ni del cálculo electoral. Es el momento de los estadistas, de los constructores de consensos, de los patriotas que ponen la nación por encima del partido. Honduras necesita líderes que comprendan que la bandera azul y la bandera rojo-blanca deben unirse bajo la bandera de las cinco estrellas, la de todos los hondureños. La disyuntiva es clara: Unidad o tiranía. Consenso o sometimiento. Patria o colonia ideológica extranjera. El pueblo hondureño no perdonará a quienes, por mezquindad o egoísmo, entreguen el país al socialismo autoritario. La historia será implacable con los que callen o dividan en esta hora decisiva. O nos unimos para rescatar la democracia, o la democracia será arrasada. O levantamos juntos la bandera de la unidad, o el socialismo radical enterrará nuestra libertad. El llamado es claro, la responsabilidad es inmensa y el tiempo apremia. ¡Es la hora de la unidad, o será la hora de la ruina! Con preocupación, esperanza y profundo amor por Honduras, Dr. Álvaro Albornoz Doctor en Derecho Constitucional

domingo, 27 de junio de 2021

HILDA CALDERA Y EL ARTICULO 198 DE LA CONSTITUCION DE HONDURAS

En el proceso electoral que se avecina en Honduras, para elegir presidente, diputados y alcaldes, pudimos observar que el Partido Demócrata Cristiano postuló a la socióloga Hilda Caldera, viuda de Alfredo Landaverde, como candidata a diputada por el Departamento de Francisco Morazán. Sin embargo, la autoridad electoral rechazó la candidatura debido a que el artículo 198 numeral 1° de la Constitución de la República establece que para ser diputado del Congreso Nacional se requiere ser hondureño por nacimiento. Hilda Caldera es hondureña por naturalización, originaria de Venezuela y con más de 30 años de residencia en Honduras. Por esta razón no fue aceptada su candidatura por el ente electoral. Este incidente, da pie para que se debata en Honduras sobre la necesidad de reforma de dicho artículo constitucional, ya que es una norma retrógrada que no se ajusta a los nuevos estándares internacionales y al mundo globalizado en el que vivimos; a la vez que vulnera los derechos de los naturalizados, convirtiéndolos en ciudadanos de segunda categoría con derechos políticos limitados, cosa que no sucede en muchos países del mundo. Cuando un extranjero decide obtener una naturalización es porque quiere disfrutar de los mismos derechos que tienen los originarios de ese país, sin limitaciones. Quiere contribuir en el desarrollo de la Nación desde cualquier ámbito y por eso generalmente se le dan los derechos de elegir y ser elegidos para que puedan insertarse en la sociedad desde el ámbito político y poder aportar sus ideas, conocimientos y capacidades en el engrandecimiento del país. Un naturalizado tiene otras ideas diferentes que pueden ser de mucha utilidad, trae experiencias de otras instituciones y sistemas jurídicos que pueden ser enriquecedoras para el nuevo país de adopción. Esa discriminación que consagra el artículo 198 se contradice con el principio de igualdad que establece el artículo 60 constitucional, y el derecho que tiene todo ciudadano de elegir y ser electo y optar a cargos públicos que estipula el artículo 37 de la Carta Magna en sus numerales 1 y 2; consagrando una reprochable distinción entre hondureños por nacimiento y hondureños por naturalización. Para que un país pueda progresar se necesita del concurso y aporte de todos sus ciudadanos y los naturalizados pueden aportar muchas cosas interesantes y nuevas que ayudarán a impulsar los cambios que tanto necesita un país. El Parlamento de un Estado es la casa del pueblo, es el órgano donde están representados todos los sectores de una sociedad y los naturalizados son una parte de esa sociedad y si ellos no pueden tener representación, entonces ese parlamento no representa a la totalidad de la Nación y no estaría siendo verdaderamente democrático. Ante tal situación, la Corte Suprema de Justicia, en su Sala Constitucional, pudiera expulsar de la Constitución ese discriminatorio requisito para ser diputado, basado en los mismos argumentos mutatis mutandis que utilizó para expulsar de nuestro ordenamiento jurídico las normas que prohibían la reelección del Presidente de la República o también, el Congreso Nacional pudiera reformar el artículo 198 y eliminar las palabras “por nacimiento”, para que así los naturalizados también puedan postularse a Diputados y desde el Congreso Nacional puedan aportar todos sus conocimientos y capacidades en el engrandecimiento del país, lo cual puede ser de mucho beneficio. Numerosos Estados, permiten en sus Constituciones, a los nacionales por naturalización, ser diputados y hasta senadores en sus respectivos parlamentos. Por solo mencionar a algunos países, los Estados Unidos de América, Canadá, Alemania, Francia, Argentina, Brasil, Colombia, Costa Rica, Chile, Panamá, República Dominicana, Uruguay y Venezuela, autorizan a los naturalizados a postularse como candidatos a sus respectivos Congresos y poder servir a plenitud a sus nuevas patrias, sin limitaciones. No es cónsono con un sistema democrático basado en la igualdad de derechos, que a un naturalizado solo se le permita elegir, pero no ser elegido. Esto debe cambiar en Honduras y debe ser objeto de debates en el Congreso Nacional, para que se les permita a personas como Hilda Caldera ser diputadas de esta gran Nación, que necesita del concurso de todos. En Honduras hay una gran cantidad de naturalizados que han aportado mucho a este país, que aman tanto o más a Honduras que algunos hondureños por nacimiento y que pueden contribuir con más contundencia desde una curul parlamentaria. En Honduras, los naturalizados no pueden ser diputados, ni secretarios de Estado, ni alcaldes, ni fiscales, ni jueces, limitándoles los derechos ciudadanos de una manera injusta. Si queremos una verdadera democracia basada en la igualdad y la justicia es momento que se reformen las normas que sean necesarias para hacer realidad esta equiparación de derechos y hacer de Honduras un país de primer mundo con garantías para todos sus ciudadanos, sean hondureños por nacimiento o por naturalización, sin discriminaciones odiosas y retrógradas, basadas en conceptos ya superados por la historia. Queda abierto el debate sobre este tema en Honduras.