martes, 11 de julio de 2017

LA CONSTITUYENTE FRAUDULENTA DE NICOLÁS MADURO

La dictadura que impera en Venezuela, dirigida por el sátrapa Nicolás Maduro Moros, pretende imponer, por la fuerza y sin previa consulta al pueblo, una Asamblea Nacional Constituyente para elaborar una Constitución a la medida, que legalice las arbitrariedades, violaciones a los Derechos Humanos y la corrupción, que elimine a los partidos de oposición y la propiedad privada y que sobre todo perpetúe al narcorégimen en el poder. En franca y abierta violación a la actual Constitución, diseñada y aupada por Hugo Chávez y catalogada por el chavismo como la “mejor Constitución del mundo”, Nicolás Maduro en complicidad con el sumiso Consejo Nacional Electoral, lleva a cabo un proceso electoral donde se quiebran principios fundamentales de la Teoría de la Democracia. La Constitución venezolana es clara cuando en su artículo 347 señala que el pueblo venezolano es el depositario del poder constituyente originario y que en virtud de eso es el único que puede convocar una Asamblea Nacional Constituyente. De acuerdo con el artículo 348 constitucional, la iniciativa de convocatoria a la Constituyente la pueden tener el Presidente de la República, la Asamblea Nacional, los Concejos Municipales y el 15% de los electores, pero todas esas iniciativas deben pasar obligatoriamente por la aprobación del pueblo para que se pueda convocar. En cualquier país del mundo, la Constitución es el documento político fundamental y más importante, es la Carta Magna, es el texto jurídico sobre el cual se cimienta el resto del ordenamiento. Es insensato pensar que algo tan trascendente, se puede modificar o sustituir sin el consentimiento previo de los ciudadanos. Las Constituciones democráticas son producto del mayor consenso posible entre todas las fuerzas políticas y sociales que hacen vida en un país, no pueden ser producto de la imposición unilateral de un solo grupo de poder, ni mucho menos de un grupo minoritario como es el caso del oficialismo en Venezuela, que es repudiado por cerca del 90% de la población venezolana. El tirano Maduro adelanta un proceso constituyente donde no se le consultó al pueblo previamente si quiere cambiar su Constitución; con candidatos exclusivos de su partido, la mayoría con antecedentes penales y con conductas antidemocráticas; sin participación de la oposición y con un sistema de elección diseñado para que obtengan la mayoría de los escaños, aún si la oposición participara. El resultado será una Constitución impuesta de manera totalitaria, en contra de los intereses nacionales y que establecerá una dictadura institucionalizada en manos del grupo de criminales y delincuentes que hoy ostentan el poder. El mundo democrático no puede tolerar ni permitir que Nicolás Maduro ejecute su perverso plan de destrucción de la República desde el punto de vista político, como lo ha hecho desde el punto de vista económico, donde llevó al país a las más escalofriantes cifras de inflación, de pobreza, de miseria, de hambre, de desnutrición, de cierre de empresas, dejando a un altísimo porcentaje de los venezolanos en la penosa situación de tener que comer de la basura, y con una situación crítica en el ámbito de la salud, donde no se consiguen las medicinas más básicas y elementales y mucho menos los tratamientos para enfermedades más graves, con unos hospitales públicos en la ruina más ignominiosa, a pesar de haber recibido cientos de millones de dólares por la renta petrolera durante la gestión de Chávez. El desabastecimiento y escasez de alimentos es aterrador, mostrando todos los supermercados anaqueles totalmente vacíos, que solo en los países en guerras muy grandes, se puede observar algo similar. Son alarmantes las cifras de la corrupción, las cuales sobrepasan cualquier capacidad de asombro. Solo un expresidente de la estatal petrolera PDVSA se robó más dinero de lo que representa el presupuesto nacional de cinco países de Centroamérica. Por eso el índice de corrupción de Transparencia Internacional coloca a Venezuela como el país más corrupto de América Latina y uno de los más corruptos del mundo entero. La anarquía, el caos, la división, el odio que deja el socialismo en Venezuela serán difíciles de superar; por lo que hay que salir de este régimen inmediatamente antes de que sea más tarde. Venezuela es uno de los ejemplos más claros de cómo el socialismo es capaz de destruir hasta los países más ricos del mundo, y que solo sirve como una fábrica de pobreza y de emigración de sus ciudadanos, quienes se ven obligados a buscar en otros países, las oportunidades que no encuentran en el suyo. Venezuela merece un mejor destino, ya su gente ha pagado demasiado caro el error de haber elegido a Chávez como su Presidente, quien dejó en el poder de manera fraudulenta a este legado de terror y muerte que significa el régimen de Maduro. Los venezolanos debemos entender que está en juego el futuro del país y que en esta lucha no hay matices: o acabamos con la dictadura o ellos acaban con nosotros.

jueves, 29 de junio de 2017

HONDURAS: ¿REELECCIÓN O SOCIALISMO?

El domingo 26 de noviembre de este año se celebrarán las elecciones generales en Honduras, donde se elegirán los 298 alcaldes de todo el país con sus respectivos regidores, los 128 diputados del Congreso Nacional, 20 diputados al Parlamento Centroamericano y el Presidente de la República. Por lo tanto, el país se encuentra inmerso desde ya, en una lucha por el poder y en la precampaña electoral. Varios partidos con sus candidatos compiten por obtener la corona más preciada: la Primera Magistratura, con un periodo de duración de 4 años. Tenemos en primer lugar al actual Presidente de la República, el abogado Juan Orlando Hernández (del Partido Nacional), quien opta por la reelección, después que una sentencia de la Sala Constitucional –muy cuestionada por la oposición- habilitara esta posibilidad, la cual estaba prohibida en la Constitución por un artículo pétreo. En segundo lugar, el candidato de la alianza política entre los partidos Libertad y Refundación (LIBRE), de ideología comunista, y el Partido Innovación y Unidad (PINU) de ideología socialdemócrata: Salvador Nasralla, quien es un ingeniero, comentador de noticias deportivas en televisión y que ya había competido en las elecciones pasadas, quedando de cuarto lugar. En tercer lugar, el ingeniero Luis Zelaya, candidato del Partido Liberal, quien venía desempeñándose como Rector de una universidad privada. Luego hay varios candidatos sin posibilidades reales de triunfo, pero que añaden sal y pimienta a la sopa electoral, entre ellos el General Romeo Vásquez Velásquez (quien ordenó llevar al expresidente Mel Zelaya a Costa Rica, cuando fue defenestrado en el 2009), postulado por el partido Alianza Patriótica Hondureña; Lucas Aguilera por el Partido Democracia Cristiana; Marlene Alvarenga por el Partido Anticorrupción (fundado por Salvador Nasralla); Alfonso Díaz por UD; Augusto Cruz Asencio por el partido Vamos; Isaías Fonseca por el Faper y el único candidato independiente, René Bendaña. En esta primera etapa, previa a la campaña electoral, las encuestas que se han realizado hasta la fecha y los resultados de las elecciones primarias de los partidos principales, indican que lleva la delantera, de manera sólida, el actual presidente conservador, Juan Orlando Hernández, quien tiene una alta aceptación de su obra de gobierno por parte de la población hondureña. Las principales ofertas electorales del candidato oficialista son seguir disminuyendo los índices de criminalidad, acabar con los carteles de narcotráfico, seguir impulsando el desarrollo económico y social del país y convertir a Honduras en una potencia turística con pleno empleo. Por su parte, el candidato de la izquierda chavista, Salvador Nasralla, después de haberse declarado –tiempo atrás- enemigo de los comunistas y conocérsele como un personaje de derecha, ahora mutó a ser un defensor de la dictadura venezolana y del socialismo del siglo XXI, lo cual ha afectado su credibilidad y popularidad, no logrando despegar en las encuestas. Como una tercera vía entre la izquierda y la derecha, se presenta el exrector Luis Zelaya, quien ganó las primarias del Partido Liberal, sin haber tenido una trayectoria partidista y presentándose como un outsider, que pretende recuperar la grandeza que tuvo en otros tiempos el mencionado instituto político. Pero luego comenzó con mal pie, al pedir perdón a los seguidores de Mel Zelaya por los sucesos del 2009, tratando de que volvieran al partido, del cual se escindieron; logrando el efecto contrario de que más bien dejaran de ver con buenos ojos su opción presidencial, los michelettistas liberales, los cuales tienen un peso significativo en el liberalismo hondureño. Todo esto aunado a la falta de carisma y al desconocimiento que tiene la población de su figura política, el ingeniero Luis Zelaya no logra alzar vuelo tampoco en las encuestas. El panorama electoral, hasta el momento, luce despejado para la reelección presidencial de Juan Orlando Hernández, quien se convertiría en el primer Presidente de la era democrática en ser reelecto en el cargo por la voluntad popular, a pesar de las acusaciones de corrupción que le endilga la oposición al Partido Nacional, como por ejemplo, el desfalco en el Instituto de los Seguros Sociales, que se dio en el gobierno nacionalista anterior. Sin embargo, las luchas políticas por el poder en Honduras son fratricidas y se espera una campaña electoral sucia, llena de acusaciones de un bando contra otro, incluyendo las denuncias de fraude el día de las elecciones, como ya se empieza a visualizar.